Atenea terrestre

Con la torpecidad de sus ásperas manos agrícolas
aquel
te acariciaba con su experto tacto boreal.

Tú eras una ninfa de la nada
una hoja trémula y seca
ardiendo de gusto
entre el témpano de sus brazos arcaicos.

Romos
los encarambanados dedos
hurgaban
en lo prieto de tu santísimo
moliendo a polvo de allí
tu guisanteada pimienta sutil.

De los restos de la perla trizada
te nacía emplumada una serpiente
quetzalcoátlca y esmeraldácea
igual como lo felino
que se raya
de cetrinados rasguños
en lo picaresco
de tus risueños ojos glaucos.

Atenea terrestre
te llaman los que te idolatran…

¡Oh, tú!, musa
de ensangrentados coturnos blancos.-

Chane García.
@ ChaneGarcia.
…

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