Arrastrar no me dejo

Arrastrar no me dejo fácilmente
contra mi voluntad por la manada,
aunque sé que de forma interesada
apenas si se muestra consecuente.

Pero ocurre también que de repente
si a degustar me invita una fabada,
gestionar se complica la empanada
que incrédula me pasa por la mente.

Y tanto que consciente soy de veras
que debo a mis escrúpulos la vida
justo y en multitud de situaciones,

cuando en mitad del mar noches enteras
me pasé navegando en plan suicida
por meter en cintura a los bribones.

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