Huele a primero de enero
así como huele a la tranquilidad de Falcón:
de una mañana de domingo
en el patio trasero
quemando las naranjadas basuras
amalgamándose con ese inconfundible aroma
a palo quemao.
Huele a la desolación que queda tras el fiestado trasnocho.
Huele a los aromas levantados por la calma
sin que el bullicio humano
en clara interferencia
los disfrace de pequeña minucia.
Huele a aromas recesivos
desenterrados
desde los estratos de otros perfumes.-
Chane García.
@ChaneGarcia.
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