Me paro en la tarde y pienso
que no hay mejor acorde que el silencio
ni mejor melodía, que tu voz;
que nada hay más hermoso que el ocaso
ni espacio más puro que tu piel.
Saber que eres fuego entre mis venas
que cierro los ojos y te anuncias en el aire
saber que eres verdad, como la sangre
que besas mi boca y te dibujas en el alma
como un pajarillo liberándose en las manos.
Todo lo demás es humo
como un tango sin voz ni melodía