Aquel amor

Presiento aquel amor, que fue soñado,
afán que anida al borde de mi sueño
y por momentos crece y se hace el dueño.
Un suspiro de lo que fue pasado.

Congojo que nunca fuera olvidado,
nostalgias, zarzas arañando el pecho
por lo que pudo ser y no fue hecho,
por lo que pudo amarse y no fue amado.

Ocurre a veces sin sentirlo apenas,
regustos de ternura en la garganta.
Leve son que recuerda las cadenas

Del querer que nunca fue y aún me encanta.
Así nos hace revivir las penas,
aún queremos quererlo y nos quebranta.

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Llevar la ternura a lo más adentro de nuestro ser y cuerpo, es una misión, con recompensa divina, algo bueno es dar paz, y sembrar empatía, altruismo, y no espinas, en la lengua o en las manos. Me gustó mucho tu poema.

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Muchísimas gracias, muy amable.
Un cordial saludo

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