Aprendizaje

Para qué la muerte,
si no puedes aprender a dejar de vivir,
para qué la vida,
si no puedes aprender a dejar de morir,
para qué los sueños,
si nos esforzamos tanto por dormir.

Vivir es un acto de energía vibrante,
un momento de asomo en el tiempo,
un cúmulo de partículas que se extienden
en el viaje ondulante de un profundo suspiro.
Apenas un rastro en el arco del universo,
pero, nos parece que la vida es eterna
por la falsa promesa del soplo divino,
y creemos en la trascendencia celestial:
en un día que nunca se inicia,
en una hora que no se acaba más.
Sin embargo, somos, en ese día luminoso,
fuente de inconmensurable creación,
energía que viene de los ancestros
y se extiende, lubricando esta esencia,
hasta el horizonte de nuestro tiempo,
para formar múltiples desencuentros
que le dan forma a nuestra historia,
siempre incompleta…

Y el camino, es en realidad un largo surco
en el que dejamos sembrada nuestra huella vital,
para que saquen provecho los descendientes,
o quienes tengan hambre de trascendencia.

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Qué bello y qué sabias letras!

:heart: :heart: :heart:!

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Gracias por tus palabras poeta.

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