Ángel difunto

Llevo un ángel difunto, vaciado en una lágrima.
En la vértebra de un susurro sin palabras,
ni soles en su interior.
Estoy cavilando mi apellido y el tacto de mis horas…

¡Galgo verdugo! Mistral de sangre. No viviré mil años…
¡Tócame Padre! Mánchame con tu eternidad.

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misericordia de piedra

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Uff qué lindo, remueve cada fibra de la piel.Abrazos cariñosos.

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Dicen que el buen guerrero es el que está preparado para morir…y creo que el buen poeta deja que sus letras mueran para que se encienda la vida interior! Muy bueno, Héctor!

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Me alegra mucho saber que te ha gustado, mi querida Sinmi! :hugs: :bouquet:

Excelente reflexión. Por eso hay rastros de dolor en las letras y lluvia de esperanza en sus epílogos…

Un abrazo, mi querida poetisa!

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Dolor y esperanza. Muy bueno, Hector. Saludos

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Sin duda, la vivencia de ese dueto existencial… Muchas gracias por su tiempo para leerme y comentarme, compañero poeta. Un abrazo grande!

Claro que sí…hay una labor transmutadora en el poeta,quien debe sacrificar su lenguaje cotidiano en pos de un lenguaje enaltecedor que le propone su espíritu…Un gran saludo, Héctor!

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Mis saludos cordiales, querida poetisa! :hugs: :bouquet:

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¡Qué intensidad tiene este poema!

Felicidades Héctor, has hecho un excelente trabajo.

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Muy amable, mi querida Enid. Es un honor recibir tus comentarios!

Bellísimo Héctor.
Un abrazo.

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No se puede decir más. Tremendo poema. Un cordial saludo!

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Muy amable, querida poetisa!!

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Muchas gracias, por su generoso comentario!!

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