El timbre:
del que despierta al sol enigmático,
oleaje de oleajes trémulos.
Corriente transitando el sueño de las ranas;
y espacio en blanco,
calma gozosa de las flores diosas,
perlados de rosarios en cristalina santidad,
más espacio
aromático
páginas vírgenes a la espera de ser fecundadas;
-andante de cuerdas clásicas-
preludio de una misa silente.
Necesario espacio consagrado del que contempla la agitación febril,
corretear de relámpagos amarillos de cristofués,
batir del aire en el río de caledonias,
dulce chirrido de papamoscas,
acallamiento…
andante
Foto gracias a Martin Brechtl vía Unsplash




, ya me he decidido por la colaboración espontánea de décimas.
