No quiero morir, amor, sin antes decirte
que el cielo y la mar, nos pertenecen.
Que tu cama y la mía, ahora separadas,
serán una sola barca de plata y nácar.
Que cuando amarremos en las heladas aguas estigias,
apagaremos con el fuego de nuestra pasión,
el brillo intenso que ilumina el camino al infierno.
Juntos modelaremos los remos invisible en alas valientes
y batiremos con el ímpetu de nuestros frágiles corazones
hasta alcanzar el vergel estrellado, más allá del azul.
Y ya, sin flechas ni enemigos, en la paz innata a la muerte
desvelaremos unidos la esencia de nuestro Amor Eterno.
Y sabremos, entonces, porque nos amamos de esta manera,
sin remedio, sin mesura, por los siglos de los siglos……