Alvaro Carrillo

“De la canción . . . lustre, brillo.”

Jamiltepec, sentimientos,
centuria mil novecientos
diecinueve, por cierto año,
día caliente sol de antaño.

Dos de diciembre la fecha
de la poesía, de la endecha,
armónicas melodiosas
como lo exigen las Diosas.

Trinaron aves canoras
muy rítmicas bien sonoras,
silbó bello esa mañana
una calandria castaña.

Hace un siglo, aquí les digo
con el Creador por testigo
y también Santa Cecilia,
los músicos, su familia.

Álvaro Carrillo nace
virtuosísimo con clase
para brindarnos canciones,
las “chilenas”, sus pasiones.

“El Camalote” lo mece,
tal ranchería se estremece
“Cacahuatepec”, Oaxaca,
coplas de oro, son de laca.

En “La Negra Cortijana”
polifonía para dama,
afroamericano reto
“La Amuzgueña”, “El Amuleto”.

Que hoy se trove en Costa Chica
con tonada excelsa rica
en matices musicales
de inspirados manantiales.

Recordemos al autor,
al genial compositor
de trescientas melodías
de tristezas, alegrías.

Al que pautó el “Charco Choco”,
“lingo, lingo”, poco a poco,
que engrandeció a “Pinotepa”
pieza regional de cepa.

Recordemos al cantor,
al bardo, al Gran Señor
de la pista, el escenario,
al “Andariego” del radio.

Al humilde “Cancionero”
del bolero misionero,
al “Negro de Costa Chica”,
“Sabor a mí” así lo indica.

Recordemos al bohemio
que nació con Don, con premio,
“Sabrá Dios” romanticismo
convertido en misticismo.

A “San” Álvaro Carrillo
que le diera lustre, brillo,
a la canción mexicana
con la nota más lozana.

Autor: Lic. Gonzalo Ramos Aranda
Ciudad de México, a 02 de diciembre del 2019
Salvo las expresiones: “De la canción, lustre, . . . brillo”, “chilenas”, “El Camalote” y “San”, todas las demás palabras y frases entrecomilladas, son de la inspiración de Don Alvaro Carrillo . . .

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