Al pobre-Nicaragua

La briza hace piruetas

sobre tu ventana.

Imaginas tu reflejo pulido.

Navegas,

por las calles de Europa,

mientras un placer

desborda tu copa.

Un piso burlesco,

con hoyos abundantes,

revela el lodo

y tu desgracia.

Un calor te aturde.

Una tenaz

burocracia.

Te observan tus zapatos

delineando huellas

de tu arduo trabajo.

Tu piel crujiente

y hambrienta.

Te susurras,

¡No veas hacia abajo!

¡No veas hacia abajo!

No asumas la pena.

Tu alma

merece la luz

que te asienta.

Las calles te esperan,

sudor omnipotente

que te derrumba en pausa.

Tambores

y niños descalzos.

¿Qué sueñan?

Tiernos fantasmas.

Armense,

de nuevo,

para una causa.

Una tristeza

te acobija desnudo.

Tu pecho desplegándose

de tu cuerpo lábil.

“No caigas dentro de tu sosiego

no te encuentres

mudo”.

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