Al mediodía soy un trío de sombras

Al mediodía soy un trío de sombras,
una multitud de ausencias,
un desfile de vacíos.
Y al crepitar de una bandada ígnea
retomo el este con el instinto
de los girasoles.
Cuántos ojos habré perdido ya,
en la absurda búsqueda
de la visión eterna.

A mil águilas de hoy dormitarán
los deseos y tragedias del destino
que se olvida.
Y colmado de ansias lóbregas
daré un salto al panal de espinas
que mana su vaho jalde.
Me desconozco después de la luna,
de la frazada negra, del alma del día,
del frío nadir.

Resto en arcadas un fervor inescrutable,
una quimera idílica, un temor ingenuo,
y quedo sin nada.
Amados sean mis viejos días de niebla,
pues ahora renazco en un férvido nido
de cánticos.
Ya me aprendí la canción de este época;
es silenciosa como yo, como las cosas:
es el verano.

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