Al amor que nunca tendré

al amor que nunca tendré,
ésta es mi ópera prima,
un intento de oda clásica
que Grecia intenta desprestigiar,
parezco un panegírico,
un memento mori descarrilado
en el abismo;
hipocondríaco de su nombre
y su razón,
sacrifica su vida por su salud.

al amor que nunca tendré,
soy un chiste sin final,
sin remate ni recuerdo,
los humoristas me desprecian
y los escritores apartan su mirada
cuando despiertan y escribo,
estoy sellada en hilo y grapas
como una carta sin fortuna,
no llevo destino;
siento que mi corazón
no sea completamente tuyo,
alguien más lo tocó sin mi consentimiento
y se lo quedó como trofeo;
llámalo medicina,
llámalo terror,
ficción o la desesperación
de encontrarte en otra gente,
como una reina, como una artista,
como te presentes,
seas rubia o ciega,
yo tomo tus ojos
si tú tomas mis defectos.

al amor que nunca tendré,
soy un apartamento de renta libre
para el pánico y la baja autoestima,
lucharás con mi reflejo
y mis gestos de taparme entera,
seré independiente y dormiré sola,
tendré derechos
y futuro y momentos
donde no estarás porque no necesito
un amor constante;
porque el propio es intermitente,
no puedo exigir algo que nunca
me he permitido.

al amor que nunca tendré,
no entiendo el sentimiento,
mi generación es obsesiva,
tan hipócrita que la inclusión
parece obscena y me provoca pena
porque no entiendo otro cariño
que no prohíba la devoción
y posesión,
porque Van Gogh no tenía razón
cuando dijo que todo lo hecho por amor
está bien hecho;
todo amor es libre,
es la soledad acompañada.

y no habrá canciones,
pero sí mucha poesía,
nuevos lugares, nada de ciudades,
siempre luces y animales de compañía,
el invierno en la punta de la lengua
y muchas librerías en otoño
con un hilo musical de los ochenta;
serás un color,
una flor,
un mar
y una historia
que cambia con las estaciones,
tanto como la imaginación me lo permita.

quizá te encuentre en Babilonia
y los Jardines Colgantes sean lugar
para la nostalgia del antiguo mundo
y de los balcones y columnas
que parecen aire entre las nubes
y un paraíso en la Tierra
porque Roma nos queda muy lejos.

y un día Borges
me dará la llave de la ciudad,
de la Biblioteca de Babel
y seré hexagonal,
todos los trazos de mi nombre escrito
en volúmenes de infinidad y estrellas,
podré brillar a través de ellas
y ver al amor que nunca tendré
y que ya fue escrito por los dioses,
los poetas o mis manos
en un intento frustrado
de crear un amor al estilo de Vicente Huidobro:
muy parecido al universo.

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