Al alba,

A Luis Eduardo Aute, que nos dejó la canción.

¿Acaso nos queda memoria
de aquella canción disfrazada
de historia de amores dolientes,
de olor a pólvora mojada?

Todos sabemos la verdad:
disparos en la madrugada;
sangre que desborda, oscura,
ceniza absurda de la nada.

Los ecos de lágrimas muertas,
de la palabra devorada
por la histeria de los impíos,
por aquella oración sagrada.

Solo nos queda esa canción,
el silencio de la gastada
luz que quedó, despavorida,
en esa maldita alborada.

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Una maravilla siempre leerte!!

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Ufff un tema que no pierde vigencia, tan real y vivo como si fuese ayer. Abrazos

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Gracias. La canción siempre estará ahí. Un saludo.

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Gracias por tu comentario. Es verdad siempre estará ahí con toda su plenitud. Un saludo.

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Precioso poema José Antonio.

Me encanta Aute, es uno de mis autores favoritos. Una gran pérdida.

Un abrazo

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Gracias. Me alegra que te guste. Un saludo.

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Hermoso tu poema!
Sin duda…una canción disfrazada de amor, pero que casi se convirtió en un himno de resistencia contra la pena de muerte…en los últimos estertores de la dictadura. Esa madrugada…fue larga, yo era entonces estudiante, comenzando mi carrera de Magisterio. Rosa León también la cantaba…
Gracias por recordarla, gran poeta y cantante, Aute!

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Gracias por tus palabras. Es mi modesto homenaje. Saludos.

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