Estalla como un volcán dormido
arremetiendo contra lo ajeno
imponiéndose al hacer más ruido
lanzando a siniestro su veneno.
Y habiendo acabado consigo mismo
vuelve a hundirse en el profundo abismo.
Petrificado queda el paisaje
cubierto de ceniza y humo
mas surge de algún lugar coraje
de los versos de Lorca y Unamuno.
Cuántas lágrimas en una hora
para nacer la valiente amapola.