A las cámaras y a las orugas

Un desolado principio
rendijas y filtros
para quien no sabe llorar…

Tenemos que salir de aquí ahora -
abruma el montaje
el físico abismo.

Antes de la escobilla y el escusado
de nomenclaturas de desesperación quieta
de nadie, del polvo, de la onogra común.

El escape profano del cementerio a la escuela
los ojos de paja y la insinuación a la ratonera,
actuar otro día normal evitando sospechas.

Corre con la humedad y zigzageando el sendero
exprimirán decimales y la conserva de aliento
te esperaré tras la manija de una caja de música.

Hay un lugar lleno de piedras en uno
un hito lascivo de humanidad
un ficticio silencio, una liberación compuesta.

Todavía este beso nos quema, invisible a las cámaras y a las orugas, como un avión sin ningún pasajero,
un aluvión de hubieras en el triángulo de la Bermudas

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Grandilocuente —aplausos.

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