La falta de inspiración es una faena, la verdad —sobre todo si trabajas con palabras. Una cosa que siempre hago, y me suele funcionar, es ponerme a escribir lo primero que se me venga a la cabeza y, luego, hilarlo con otra idea, y esta con otra, y otra… Hasta que de repente, zas, ya estás conectado…
Sin duda, la magia de las palabras
MIl gracias por tu comentario y tu visita, @Sinmi