A buen fin no hay mal principio

Se dice que a buen fin no hay mal principio
porque justificándose los medios,
falta no haría que se rindan cuentas
sacando a relucir los trapos sucios.

Así la Santa Sede se comporta
siempre a propósito y según costumbre,
por tener buena manga en el poder
del que en la sombra toma buena parte.

Cuando poniendo por testigo a Dios
tal justificación no se comprende
queriendo en el desierto predicar,

que sin estar el horno para bollos
quien de esta curia por temor se fíe
por detrás se estará beneficiando.

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